Los planogramas también permiten una colocación estratégica de los productos desde el punto de vista de la comercialización cruzada. Por ejemplo, la leche y el pan suelen estar en la esquina trasera de los supermercados. ¿Por qué? Esos minoristas quieren que los clientes pasen por delante de otros artículos, lo que puede ayudar a aumentar las compras por impulso.
Con un planograma, es más fácil trazar estas rutas. Si hay un artículo que los clientes suelen volver a comprar en su tienda, considere la posibilidad de colocarlo en un lugar que les obligue a pasar junto a otros artículos que desee vender, o de colocar productos complementarios cerca para una posible venta adicional. En el caso de los ultramarinos, podría tratarse de mantequilla de cacahuete y mermelada.
